El recorrido en The Belfry,
comienza con un par 4 poco exigente, que sólo
puede complicar el viento. Es un hoyo recto, muy fácil
para los buenos pegadores.
Varios hoyos han sido remodelados para acoger esta
34 edición de la Ryder Cup, entre ellos
el hoyo 2, ampliado en 22 yardas, cuyo
nuevo tee intimida hasta a los mejores jugadores del
mundo.
Merece meción especial el hoyo 7, un espectacular
par 3, cuyo green está muy protegido por trampas
de arena.
En el hoyo 12, encontramos el riachuelo
más antiguo de The Belfry, que
protege el green.
El hoyo 18, es posiblemente uno de
los mejores hoyos de final de recorrido del mundo. El
jugador deberá cruzar por dos veces el riachuelo,
según su diseñador: "Es un golpe
muy crítico desde el tee que obliga a ser muy
preciso de primer golpe". Un segundo golpe con
el hierro 6 sobre el agua no te asegura el éxito.
Posee un green muy complicado.
También debemos destacar sin duda de la competición
de este año y según han informado los
organizadores, las fuertes medidas de seguridad de las
que estará rodeado el Club The Belfry.
Los espectadores no podrán portar cámaras
fotográficas, teléfonos móviles
ni cestas de picnic. Todas las personas que acudan a
The Belfry pasarán por un detector de metales,
parecido a los situados en los aeropuerto, y debido
a la falta de aparcamientos serán trasladados
en bus desde distintos puntos de Birmingham.
"Esto pueden parecer medidas draconianas, pero
están destinadas para segurar el máximo
lo mejor para los espectadores. Esperamos que lo comprendan",
precisó el portavoz de la Ryder Cup, Mitchell
Platts.
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