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En
los dos artículos anteriores analizábamos la influencia que
podían tener diferentes tipos de pensamientos sobre el rendimiento
del jugador. Ambos artículos concluían con la sugerencia de
eliminar de la mente los pensamientos disfuncionales y sustituirlos
por otros más apropiados. Esta tarea tan fácil de explicar
no lo es tanto cuando se lleva a la práctica, sobre todo en
determinados momentos de la competición y requiere de un entrenamiento
específico. La técnica que se utiliza para conseguir este
objetivo se denomina “Parada de pensamiento”.
Veamos en que consiste:
1.- Detectar el pensamiento disfuncional: saber que
lo que estamos pensando en ese momento puede interferir con
el rendimiento.
2.- Darse una señal que sirva como estímulo de corte:
esta señal puede ser física (palmada en el muslo) o mental
(decirse stop interiormente)
3.- Concentrarse únicamente en la respiración durante
3-4 segundos
4.- Introducir un nuevo pensamiento: como es muy difícil
dejar la mente en blanco hay que introducir un nuevo pensamiento.
Éste ha de ser funcional y que contrarreste al disfuncional.
También podría ser un pensamiento neutro, es decir que no
tenga nada que ver con el juego. Por ejemplo si el pensamiento
negativo surge después de fallar un golpe, podemos eliminar
este pensamiento y dedicarnos a observar la naturaleza hasta
que lleguemos a la proximidad de la bola para ejecutar el
siguiente golpe. Si el pensamiento surge en el momento en
que estamos llevando a cabo la rutina de preparación del golpe,
habrá que realizar los pasos 1-2-3 de la parada de pensamiento
y volver a concentrarse, desde el principio, en el proceso
de preparación del golpe.
Para no dejar que los pensamientos nos dominen e influyan
negativamente es necesario entrenar esta técnica diariamente
y no sólo durante la competición.
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