El cuerpo humano es una máquina maravillosa.
Está perfectamente diseñado para andar, correr, saltar, encoger,
estirar. Es un cuerpo autónomo y multifuncional que se puede adaptar
a muchas situaciones reforzando y estirando sus tejidos o añadiéndole
una capa de grasa para protegerse del frío.
Si no hemos sido dotados de ningún don físico, nuestros cuerpos
nacen como unidades simétricas y coordinadas. La superioridad o
inferioridad de cada cuerpo depende de cada uno pero siempre deben
estar coordinadas la parte frontal y la trasera. Los laterales derecho
e izquierdo también están diseñados para cooperar conjuntamente,
repartiéndose el trabajo simétricamente. El esqueleto está dotado
de un sistema muscular, que a su vez, está dirigido por el sistema
nervioso. Un cuerpo apropiado y funcional es capaz de usar estos
sistemas de forma independiente y sincronizada.
Para entender lo aquí expuesto resulta primordial resaltar la importancia
del torso. Cada paso que damos, cada caja que levantamos y cada
movimiento que hacemos deben estar coordinados por los abdominales
y por la espalda para proteger la espina dorsal de cualquier lesión.
Por muy fuertes que sean sus bíceps, si su torso no tiene la estabilidad
suficiente, su fuerza se verá limitada.
Piense que su cuerpo es como una cadena de músculos, será tan fuerte
como el eslabón más débil de esta cadena. Este eslabón sería el
torso, que no tendría tanta importancia si no hubiera tantos peligros
de lesión en las actividades que hacemos a diario. Cada vez que
nos quitamos la chaqueta y la dejamos en el asiento de atrás del
coche, los músculos son los que soportan esta carga. No sólo los
bíceps y los hombros tienen que ser lo suficientemente fuertes para
levantar una carga, el torso tiene que tener la estabilidad interna
suficiente para que la columna vertebral quede protegida.
¿Cómo tendría que ser entonces el cuerpo para que funcione de ésta
manera? Lo primero de todo es que ambos lados del cuerpo sean simétricos,
igual de fuertes y flexibles. Hombros, caderas, tobillos y omóplatos
deben estar paralelos y simétricos. Hagamos una prueba de la posición:
Póngase frente a un espejo dónde se vea el cuerpo entero. Primero
adopte lo que considera "postura correcta". Chequee los siguientes
puntos:
1. Hombros a la misma altura y paralelos al suelo.
2. Caderas simétricas y niveladas.
3. Las palmas de las manos mirando hacia atrás.
4. Rodillas juntas, simétricas y mirando hacia adelante.
5. Tobillos juntos.
6. El peso del cuerpo debe estar igual repartido en cada pierna.(Diagrama
de un cuerpo alineado)
Ahora póngase en la posición que suele adoptar habitualmente, sin
fijarse en qué postura pone. ¿Qué ha cambiado? Lo más seguro es
que haya habido alguna diferencia en relación con la postura anterior.
¿Cuáles son las posturas erróneas más corrientes adoptadas por nuestro
cuerpo?
1. La cabeza está inclinada hacia un lado o hacia adelante.
2. Los hombros no están nivelados o paralelos y uno de ellos está
echado hacia adelante o ambos están encorbados.
3. Las palmas de las manos están giradas.
4. Las caderas no están paralelas (echadas hacia adelante, atrás
o de lado).
5. Las rodillas y los tobillos están cargados y posiblemente desnivelados.
6. Los pies están demasiado para afuera.
7. El peso no está igual repartido entre ambas piernas.
8. Los músculos del pie están contraídos (diagrama de un cuerpo
desalineado).
También se puede decir mucho de un cuerpo mirando a los zapatos.
Fíjese por la calle en la suela de los zapatos (suelas de cuero
no de goma). Están más desgastadas por la parte interna o externa?
¿Una suela parece estar más usada que la otra? Los dedos de los
pies se marcan más en un zapato que en el otro? Si se fija en los
pantalones y a la hora de bajar o subir un dobladillo, notará que
las dos piernas no miden lo mismo. La mayoría de nosotros tenemos
una pierna ligeramente más corta que la otra al igual que tenemos
un pie un poco más largo que el otro. Estas "anomalías" son completamente
normales si la diferencia no es exagerada.
Analice los síntomas que padece cuando se pasa sentado durante un
rato largo, si le duele el cuello o la espalda. Recuerde, que no
tiene por qué soportar dolor en ninguna parte de su cuello o espalda.
Así no es como se tiene que sentir. Si su cuerpo está haciendo correctamente
su trabajo, no tendrá que soportar ninguna clase de dolor o desconfort
al sentarse durante largos períodos de tiempo.
Por desgracia, muchos cuerpos no están correctamente alineados ni
son simétricos, los dos lados funcionan de forma distinta y algunos
músculos están muy trabajados y son fuertes mientras que otros apenas
trabajan y son muy débiles.
Cuando algunas partes del cuerpo dejan de funcionar, la unidad entera
empieza a desestructurarse. Pero aunque no todos los músculos realicen
su trabajo, todavía tenemos que seguir haciendo la vida normal y
seguir haciendo las tareas cotidianas como son sentarse, quedarse
de pie, etc, y por ello otros músculos tienen que compensar esa
debilidad y la tensión creada en esas zonas. Seguimos usando nuestros
músculos para paliar los desequilibrios del cuerpo, de forma que
los músculos fuertes y desarrollados se vuelven aún más fuertes
y los débiles aún más débiles. Comenzamos a sentir dolor en aquellas
zonas que necesitan compensarse con otras, o sentimos un dolor crónico
en la parte baja de la espalda y en el cuello.
La clave es enterarse de cómo funciona esto; un círculo vicioso
que nos fastidia cada día. Un ejercicio convencional no soluciona
el problema, el cuerpo debe reeducarse para estar preparado para
el estrés diario. Hasta que el cuerpo no esté entrenado como un
todo, tal y como se hace en Pilates, éstas debilidades no harán
más que aumentar.
La mayoría de la gente que acude a gimnasios, practica ejercicios
al azar para reforzar sus músculos. Muchas veces suelen ocurrir
esas pequeñas lesiones que hemos comentado anteriormente. Normalmente,
la gente suele practicar los ejercicios que le divierten o aquellos
que le resultan más fáciles, y con ello lo único que consiguen es
reforzar los desarreglos ya existentes. Si no entrenamos el cuerpo
como un todo, lo único que conseguiremos es empeorar las cosas.
Cabe preguntarnos pues, el por qué nuestros cuerpos no hacen aquello
para lo que fueron en un principio pensados. Por qué nos dejan caernos
al suelo, debilitarnos y producirnos lesiones y dolor?
Echemos un vistazo a lo que le pedimos a nuestros cuerpos y veamos
si están o no lo suficientemente preparados para las tareas a las
que los sometemos.
Pregunta: ¿Qué actividad desarrolla la mayoría de la gente un día
cualquiera? A menos que usted sea un atleta profesional o un bailarín,
la respuesta más común sería "estar sentado". La mayoría nos pasamos
buena parte del día sentados, frente al ordenador, la televisión,
para cenar, en el coche...Somos unos "profesionales del asiento".
Para un atleta o para alguien que acuda frecuentemente al gimnasio,
ésta no resulta ser una actividad muy exigente. Pero tampoco confundamos
el estar sentado con el descansar!
Para estar bien sentado, hay que emplear ciertos músculos del torso.
De lo contrario seguramente esté encorbado y si lo está durante
mucho tiempo, estará entrenando sus músculos de forma errónea.
Por tanto, todo ésto le sirve para darse cuenta que no necesita
ir al gimnasio para entrenarse- cada vez que actuamos con nuestros
cuerpos en una dirección determinada, los entrenamos para mejorar
esa determinada postura. Las personas que caminan erguidas y perfectamente
estiradas han entrenado para ello durante años!
Si pedimos a nuestros cuerpos que carguen cajas, que se pongan y
se quiten la chaqueta, que cojan al bebé cuando llora, los estamos
exponiendo constantemente a posibles lesiones. Mi madre tenía razón
cuando me repetía sin cesar que me sentase recta- ¡qué previsora
era!
Sin embargo, lo que mi madre no sabía es que para sentarse correctamente,
hay que entrenar para ello, como para cualquier otra actividad.
Y como todos sabemos, casi todas las sillas tienen hoy en día un
respaldo para apoyarse, por lo que el proceso de entrenamiento para
sentarse recto ha desaparecido por completo. Piensen en los japoneses.
Están acostumbrados a sentarse en el suelo sin respaldo detrás.
A base de acostumbrar la posición de sus músculos, mantienen una
postura correcta en cualquier posición que adopten.
En Japón el número de problemas de espalda es mucho más bajo que
el estimado en el 80 % del mundo Occidental. Afortunadamente, con
la ayuda de estas lecciones que se irán publicando, encontrará las
claves para tener un cuerpo fuerte y saludable que se adapte perfectamente
a todas las tareas a las que lo someta.
Comprenderá incluso la importancia de una buena nutrición y de las
costumbres saludables para su cuerpo. En lugar de luchar contra
los dolores y las lesiones, descubrirá una nueva y mayor movilidad,
mejor aspecto y será capaz de hacer cosas que hasta entonces le
hubieran resultado inimaginables.
Poco importan la edad y su nivel de estado físico actual. Todo el
mundo, absolutamente todo el mundo puede mejorar tanto de aspecto
como de forma física; es unicamente cuestión de mentalizarse y dedicarle
un poco de tiempo e invertir en lo más preciado que tiene: su cuerpo.
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Pilates, el Yoga occidental
Por Valerie Foldvary, directora de aerobic y
fitness de Reebok España.
El mundo del fitness está constantemente renovándose. En los años
70 hacíamos footing, en el 80 aeróbic con Jane Fonda, los 90 nos
llevan a la sala de pesas y el nuevo milenio marca la entrada de
muchos programas denominados "mente-cuerpo" dónde este binomio trabaja
conjuntamente para dar un equilibrio a la persona como una entidad;
no como una suma de piezas o músculos. El Pilates es un programa
muy ANTIGUO ya que su creador, un alemán un tanto excéntrico, Joseph
Pilates (que fumaba puros en las clases y pegaba a sus alumnos con
una fusta cuando hacían mal algún movimiento), lo diseñó al principios
de este siglo. Sin embargo, esta serie de ejercicios fortalecen
el cuerpo de una manera "funcional", es decir, como el cuerpo fue
diseñado para funcionar, solamente era popular entre los bailarines
hasta hace relativamente poco. Hoy en día es el entrenamiento favorito
de muchos famosos como Madonna, Melanie Griffith y Halle Berry,
algo que ha hecho que el método Pilates haya ganado un enorme reconocimiento
a nivel mundial.
Existen dos tipos de Pilates:
1. Con una maquinaria especial consistiendo en una serie de poleas
y cables anclados en una "jaula" de madera llamado "Reformer" además
de otros elementos que parecen más propios de una sala de tortura
que de un gimnasio!
2. El Pilates que se hace con colchoneta, a cuerpo libre.
Ambos métodos crean un cuerpo armónico y estable, poniendo especial
hincapié en la postura correcta para evitar los dolores de espalda
tan comunes en nuestros días. Fomenta la flexibilidad y la movilidad
de los miembros y fortalece sin agrandar la musculatura de una manera
exagerada.
Además, al igual que el yoga y otras prácticas denominadas "mente-cuerpo",
obliga al participante a concentrarse en la respiración, olvidándose
del stress diario.
El Pilates puede ser practicado por cualquier persona, siempre y
cuando no tenga una lesión que le impida. De todas maneras, antes
de empezar éste o cualquier otro programa de ejercicio debe acudir
al especialista para que le den la "carta blanca". Muchos deportistas
han encontrado en el Pilates una manera de conseguir la estabilidad
en el torso necesario para pegar un buen raquetazo o un buen swing
de golf. Pero posiblemente el beneficio más interesante es la disminución
del dolor de espalda en las personas que por su trabajo o su condición
de sedentarios están obligados a permanecer sentados durante gran
parte del día.
Puntos a tener en cuenta: Empiece siempre por el nivel más básico.
Progrese solamente cuando pueda hacer este nivel correctamente sin
"luchar". Tome el aire por la nariz y exhale por la boca. Expulse
el aire en el esfuerzo máximo. No mantenga nunca la respiración.
Más que ejercicios, el Pilates es una serie de movimientos. No piense
como en la gimnasia tradicional en acabar las repeticiones. Concéntrese
en la manera en que la está haciendo. El camino es tan importante
como la meta. Haga cada movimiento unas 10 veces sin pausas. Ponga
una música suave, sin un ritmo marcado (clásica, new age, etc.)
Empiece la rutina con unos movimientos grandes y suaves para calentar
el cuerpo. (Abra y cierre los brazos, camine en el sitio de puntillas/talón,
flexione las rodillas). Si nota cualquier dolor en la espalda o
en algún otro sitio, vuelva a un nivel inferior del ejercicio. El
dolor es síntoma de que algo va mal.
Practique el Pilates 3 veces por semana durante 45 minutos cada
vez. Al cabo de unas 4 semanas, se encontrará con mejor postura
y más fuerza!
Acuérdese que también debe hacer ejercicio cardio vascular; caminar,
aeróbic, footing etc.
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